Nuestro Podólogo Miguel García Férriz y su equipo podológico está especializado en podología infantil y disponemos de protocolos específicos para el diagnóstico y patologías del pie y de la marcha en los niños.
Si se realiza el diagnóstico y tratamiento adecuado de forma precoz, la mayor parte de problemas en los pies y la marcha pueden solucionarse mediante tratamientos sencillos (ejercicios adaptados, plantillas personalizadas, férulas, etc.).
Los problemas más habituales que se tratan en nuestras clínicas respecto a podología infantil suelen ser:
Además, asesoramos a los padres sobre el calzado más adecuado según la etapa de crecimiento, el tipo de actividad física y la forma del pie del niño.
Detectar y tratar a tiempo cualquier alteración evita compensaciones, malas posturas y problemas en rodillas, caderas o espalda en la etapa adulta. Un pequeño paso hoy puede marcar una gran diferencia mañana.
Confía en un equipo con experiencia en podología infantil en Jaén, que cuida de los pies de los más pequeños con profesionalidad, cercanía y cariño.
Lo ideal es realizar una primera revisión entre los 3 y 4 años, aunque si se detectan alteraciones en la marcha o en la forma del pie antes, puede hacerse desde los primeros pasos.
En algunas etapas del crecimiento puede ser normal, pero si persiste o interfiere en su forma de caminar, conviene valorarlo para prevenir futuras complicaciones.
Algunos casos leves pueden mejorar, pero no siempre. Un podólogo infantil puede determinar si se trata de un desarrollo normal o si es necesario intervenir con ejercicios o plantillas.
Solo si presenta una alteración que lo requiere, como un mal apoyo, dolor al caminar o desequilibrios posturales. Las plantillas siempre deben ser personalizadas y adaptadas a su crecimiento.
Debe ser flexible, con suela antideslizante, contrafuerte firme en el talón y buena sujeción. En consulta te asesoramos según la etapa de crecimiento y el tipo de pie del niño.
Dolor al caminar, torpeza, caídas frecuentes, desgaste irregular del calzado, uñas encarnadas o molestias al correr o hacer deporte son señales que deben ser valoradas.
No. También se valoran las piernas, rodillas y caderas, ya que todo el aparato locomotor influye en la forma de caminar y en el desarrollo del niño.
No. Todos los procedimientos se realizan con delicadeza y de forma adaptada a la edad del niño, en un entorno tranquilo y seguro.