La podología geriátrica se centra en el cuidado integral del pie en personas mayores, una etapa en la que pueden aparecer problemas como uñas engrosadas, deformidades, dificultad para caminar, pérdida de sensibilidad o patologías asociadas como artrosis, diabetes o insuficiencia vascular.
En nuestra clínica ofrecemos una atención especializada, adaptada a las necesidades y limitaciones de cada paciente. Realizamos tratamientos seguros e indoloros para mantener la salud del pie, aliviar molestias y mejorar la calidad de vida.
Además, colaboramos con residencias y centros sociosanitarios para ofrecer asistencia podológica in situ, asegurando el seguimiento regular y la prevención de complicaciones en personas con movilidad reducida o dependencia.
Porque cuidar los pies en la tercera edad es clave para mantener la autonomía, el confort y el bienestar general.
Porque con la edad aumentan las alteraciones en la piel, las uñas y la forma de caminar. Un seguimiento podológico ayuda a prevenir molestias, caídas e infecciones.
Generalmente cada 1 o 2 meses, aunque la frecuencia puede variar según las necesidades de cada paciente.
Uñas engrosadas, callos, durezas, hongos, pie diabético, deformidades, problemas de equilibrio o dificultad para el autocuidado del pie.
No. Todos los tratamientos se realizan de forma segura, indolora y adaptada a las características del paciente mayor.
Sí, contamos con servicio podológico en residencias o centros sociosanitarios, con instrumental portátil y esterilizado.
Previene infecciones, mejora la movilidad, alivia el dolor y favorece la autonomía y la calidad de vida.
No es obligatorio, pero sí recomendable en casos de dependencia, deterioro cognitivo o si se requiere ayuda para seguir las indicaciones.
Sí, siempre que estén correctamente adaptados. Las plantillas pueden aliviar dolores, mejorar el equilibrio y corregir apoyos inadecuados.